Manolillo Chinato.
El último poeta que va por el monte solo.
Manolillo Chinato,
hijo y nieto de Camborios
con una vara de fresno
va a Plasencia a comprar costo.
Moreno de verde luna
anda despacio y garboso.
Sus empavonados bucles
le brillan entre los ojos.
A la mitad del camino
cortó limones redondos,
y los fue tirando al agua
hasta que la puso de oro.
Y a la mitad del camino,
bajo las ramas de un olmo,
guardia civil caminera
lo llevó codo con codo.
El día se va despacio,
la tarde colgada a un hombro,
dando una larga torera
sobre el mar y los arroyos.
Las aceitunas aguardan
la noche de Capricornio,
y una corta brisa, ecuestre,
salta los montes de plomo.
Manolillo Chinato,
hijo y nieto de Camborios,
viene sin vara de fresno
entre los cinco tricornios.
Manolillo, ¿quién eres tú?
Si te llamaras Chinato,
hubieras hecho una fuente
de sangre con cinco chorros.
Ni tú eres hijo de nadie,
ni legítimo chinato.
¡Se acabaron los poetas
que iban por el monte solos!
Están los viejos cuadernos
tiritando bajo el polvo.
A las nueve de la noche
lo llevan al calabozo,
mientras los guardias civiles
beben limonada todos.
Y a las nueve de la noche
le cierran el calabozo,
mientras el cielo reluce
como la llama de un porro.
Manolillo Chinato saca su segundo libro de poemas "Poeta no quise ser".
Más información en su web manolillochinato.es
Perdónanos la broma, Federico.